| HISTORIA
El Hogar de Cristo
Una noche fría y lluviosa, se acerca
al Padre Alberto Hurtado «un pobre hombre con una amigdalitis
aguda, tiritando, en mangas de camisa, que no tenía
dónde guarecerse». Su miseria lo estremece. Pocos
días después, dando un retiro para señoras
habla, sin haberlo previsto, sobre la miseria que hay en Santiago
y la necesidad de la caridad: «Cristo vaga por nuestras
calles en la persona de tantos pobres dolientes, enfermos,
desalojados de su mísero conventillo. Cristo, acurrucado
bajo los puentes, en la persona de tantos niños que
no tienen a quién llamar padre, que carecen hace muchos
años del beso de madre sobre su frente... ¡Cristo
no tiene hogar! ¿No queremos dárselo nosotros,
los que tenemos la dicha de tener hogar confortable, comida
abundante, medios para educar y asegurar el porvenir de los
hijos? 'Lo que hagan al más pequeño de mis hermanos,
me lo hacen a Mí', ha dicho Jesús». Y
así, nace la idea de fundar el Hogar de Cristo. A la
salida del retiro, recibe las primeras donaciones, un terreno,
varios cheques y joyas, de parte de las señoras presentes.
En mayo de 1945, el Arzobispo de Santiago,
Mons. José María Caro bendice la primera sede
del Hogar de Cristo. Y al año siguiente se inaugura
la Hospedería de la calle Chorrillos. Poco a poco,
el Hogar de Cristo crecerá hasta niveles admirables,
prestando un inestimable servicio a los más pobres
y creando una corriente de solidaridad que ha superado nuestras
fronteras.
| La
Funeraria del Hogar de Cristo |
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Fue constituida el 26
de enero de 1954, dos años después
de la muerte del Padre Alberto Hurtado, siguiendo
su firme voluntad de comprometerse para que
todas las personas, aún después
de su muerte, sean tratadas con respeto y
dignidad.
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La Funeraria del Hogar de Cristo nace como una sociedad de
responsabilidad limitada con fines de lucro, cuyos excedentes
van en favor de la Fundación Hogar de Cristo. Su primera
oficina de atención a público se ubicó
en un barrio muy querido para los jesuitas: la calle San Ignacio,
en el centro de Santiago, y hoy luego de 50 años, esa
oficina mantiene vivo el espíritu con el que se creó.
Desde su origen la Funeraria
pertenece íntegramente a la Fundación Hogar
de Cristo y, como tal, es un eslabón más de
esta cadena nacional de solidaridad. A lo largo de los años,
ha enfocado su gestión en el cumplimiento de dos grandes
objetivos:
Ser
una importante fuente de financiamiento para la Fundación.
Entregar
un servicio funerario digno y gratuito a los más pobres.
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Actualmente,
los excedentes generados en la Funeraria por
la prestación de sus servicios permiten
financiar el costo administrativo de todo el
personal de planta que trabaja en la Fundación
Hogar de Cristo a lo largo de Chile, lo cual
hace posible que el aporte de los socios se
destine directamente a las obras de caridad.
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Asimismo, con este mismo espíritu
de atender dignamente a los más pobres entre los pobres,
cada año la Funeraria entrega cerca de 400 servicios
gratuitos a indigentes de diversas instituciones de beneficencia
y ha establecido convenios con hospitales para dar un digno
trato a los restos de aquellos niños que no alcanzan
nacer.
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